martes, 5 de octubre de 2010

DESFASE EN RANILLAS: 3 dias

PhotobucketPhotobucketPhotobucketPhotobucketPhotobucketPhotobucketPhotobucketPhotobucketPhotobucketPhotobucket<Photobucketa PhotobucketPhotobucketPhotobucket El momento mas feliz del mundo mundial es cuando un lunes es fiesta, te haces amiga de un tetra brick sangria Don Simon, para posteriormente bailar desenfrenadamente I Will Survive con un drag queen de 40 años con mujer e hijos, llegar a las 12 de la mañana sin sueño es lo más, pelear con cubanos caribeños violentos que quieren robar tus complementos, los temas no, TEMAZOS, de 2 horas que te parecen 2 minutos, dormir diez minutos al dia, una resaca uniforme y continua a la cual te acostumbras de manera sorprendente, los autobuses que carecen de 10 asientos y los cuales vuelan indiscriminadamente al compas de ¡Resistencia!, el sex on the beach para todos, la boji por los suelos, los sustos con los maniquies de zara, los bocadillos de panceta..., lo mejor del mundo es la demacracion en ranillas, llenar de vodka negro a tus amigas (por que sabes que no se va), bailar bailar y bailar a lo king africa, mas chutes no ni cucharas impregnadas de heroina, gozartelo con camelarrr, acabar en coches ajenos hablando de cosas absurdas, el pink elephant, las setas alucinogenas que vuelan y llegan a tu boca, esnifar azucar, los videos mas intimos de jimi hendrix, que la risa te dure desde el chino hasta las seis, lo mas mejor del mundo es que el final este muy lejos y se vea muy pequeñito, pero sobretodotodotodo es descubrir que aun queda hueco para mas felicidad...

Viviendo demasiado

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Un globo, dos sexos, tres orgasmos; cuatro risas, cinco besos, seis gemidos; y ríe la luna por nada. Siete dudas, ocho renuncias, nueve fugas; diez silencios, once rosas, doce docenas de espinas afiladas, oxidadas con desprecio. Trece broncas, catorce puñaladas, quince duchas de agua helada; dieciséis deudas, diecisiete borracheras, dieciocho razones bomba; y la luna llora descuartizada. Diecinueve abortos, veinte colillas, veintiun castillos de arena; veintidos historias, veintitres puntos de sutura, y veinticuatro horas extraordinarias; y ciento una heridas abiertas, y trescientas sesenta resacas, y mil y una noches sin ti."

domingo, 3 de octubre de 2010

Probablemente

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Era la 01:50 de la madrugada del día 21 de noviembre del 90 cuando los gritos del pequeño retumbaron en la fría sala del hospital. Nadie fue consciente en ese momento de que la voz y el alma de ese niño de pelo oscuro y ojos inmensos, lograrían transmitir significados aun no escritos.Le conocí a mis quince años. Era diferente. Estaba enamorado del teatro y las bambalinas, de la música incandescente y de lo etéreo, adoraba lo volátil y las sinfonías electrónicas, lo que se anticipaba a una película, y lo que la continuaba. Sabían a amargo sus aventuras. Comencé a adentrarme en su vida, ligeramente, hasta que lo ligero pasó a ser pesado, muy pesado, de forma que, pasando los años de manera rápida, se hizo difícil arrancarle de mí. Era tímido y dulce. Le gustaba fantasear con lo absurdo, jugar con plumas y hacer del mundo algo diferente. A sus dieciocho años comenzó a caminar entre papel de foto y curvas de intensidad y luz. Se hizo maravilloso. Me adentró en el mundo del color y el blanco y negro grumosos, haciendo que lo simple tornase a egocéntrico. Me enseñó a jugar con manzanas, con maquillaje y pelucas, con el yogurt. Hizo del mundo algo intenso. Remarcó mi juventud. Su curiosidad le llevó a encontrarse con un mundo de lámparas de fuego improvisadas, medias rotas entre restos de un colchón viejo y figuras cercanas adaptadas a la perfección. Descubrimos sombras escondidas entre lamentos sonoros. Las flores y lo dulce se metieron dentro de él. Sus victorias se hicieron las mías y le regalé mi canto. El tiempo se hacía frágil y los gestos con su dulzura, casi inexistentes, al pasar por sus ojos y ser fotografiados. Coordinaba texturas y realidades haciendo que en su conjunto se elevase la belleza hasta el punto de resultar insultante. Él se acostumbró a repetirme: «Quien ve mis fotos ve mis pensamientos», una frase de Duane Michals. Y así fue, plasmó sus pensamientos, sus ideas y los contornos de sus vértices, haciendo de su mente materia transparente e inodora. Ahí se escondían sus fotos. Entre las líneas que dividían lo que puede sentirse, lo humano y lo vivo.Y logró crear una perspectiva de color, de encanto, de viveza y aire, en la que, por momentos, hacia que me elevase hasta la más alta de las nubes, siempre acompañada, de sus inmensos ojos oscuros.
« Daniel Garzee » por Julia Prado.

PONTE TRAJE

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sábado, 2 de octubre de 2010

FOTOH A LOH MONUMENTOSHHHH!

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CRUSHCRUSHCRUSH

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Sigo mordiéndome la lengua al verte. Huyendo de la caza animal.Por mí como si ahora te vas Y dejas que se ocupe la suerte. Sigues dando guerra a mi postura inicial. Y yo intentando no salir a bailar... Me siento debil como idiota. Nunca debí hacérmelo contigo... Nadie te ha enseñado a pedir perdón, A distinguir entre un sí o un no. Y no te das cuenta que nunca supiste ver quién soy. De dónde vengo y dónde voy hoy.No me arrepiento. No voy a volver atrás. Conmigo ya tengo de más. En mi mente veo la noche pasar. Y sé que conmigo ya tengo de más... Nunca debí hacérmelo contigo. Nadie te ha enseñado a pedir perdón. A distinguir entre un sí o un no.Y no te das cuenta que nunca supiste ver quién soy... De dónde vengo y dónde voy hoy. Sigo mordiéndome la lengua al verte.

THE WORLD IS MINE

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2010

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El miedo es como la familia, que todo el mundo tiene una....Pero aunque se parezcan, los miedos son tan personales y tan diferentes, como pueden serlo todas las familias del mundo:
Hay miedos tan simples como desnudarse ante un extraño...
Miedos con los que uno aprende a ir conviviendo...
Hay miedos hechos de inseguridades...
Miedo a quedarnos atrás...
Miedo a no ser lo que soñamos...
A no dar la talla...
Miedo a que nadie entienda lo que queremos ser...
Hay miedos que nos va dejando la conciencia: el miedo a ser culpables de lo que les pasa a los demás...
Y también el miedo a lo que no queremos sentir, a lo que no queremos mirar, a lo desconocido...
Como el miedo a la muerte, a que alguien a quien queremos desaparezca.
Y hoy he escuchado a un tal Punset en la tele, un señor encantador, que decía que la felicidad es la ausencia del miedo....Y entonces, me he dado cuenta de que....últimamente....yo ya no tengo miedo.

viernes, 1 de octubre de 2010

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